Necesitamos crear empleo de calidad y hacerlo rápidamente
Mientras algunos de los países de la zona euro comienzan a vislumbrar el fin de la crisis económica, los españoles se siguen sobrecogiendo ante las alarmantes cifras del paro que, según reconoce el propio gobierno, tardarán más de lo esperado en recuperarse. Javier Andrés Domingo, catedrático de análisis económico de la Universidad de Valencia, apuesta por llevar a cabo una reforma sustancial de nuestro mercado de trabajo.
Espaciobusiness. La crisis que atraviesa el país ha vuelto a poner encima de la mesa el problema del sistema de pensiones en España. ¿Cuál es la situación real del sistema?
Javier Andrés. La situación actual del sistema es de solvencia, aunque en función del crecimiento económico, de la evolución demográfica y de los parámetros del propio sistema (edad de jubilación, cómputo de la pensión, etc.), pueden aparecer dificultades en el futuro.
EB. El actual sistema de pensiones tal y como lo conocemos ¿se puede mantener durante mucho más tiempo?
JA. Puede mantenerse pero con un progresivo deterioro que puede requerir contribuciones crecientes del estado a partir de una fecha no inminente pero tampoco muy lejana. Por tanto si no queremos arriesgarnos a que el mantenimiento de las prestaciones requiera de una reducción de otro tipo de gastos (en particular los productivos) o un incremento sustancial de los impuestos es necesario iniciar las reformas cuanto antes.
EB. Sin embargo, el ministro de trabajo, Celestino Corbacho ha afirmado recientemente que la Situación de la Seguridad Social es "buena", hasta el punto que cerrará 2009 con un superávit cercano al 0,5% del PIB. ¿Esto es simplemente una cortina de humo?
JA. Esto será, previsiblemente, así, aunque no es muy relevante para la evolución a largo plazo.
EB. A tenor de los datos, ¿es imprescindible tomar medidas correctoras urgentes? ¿De qué medidas estaríamos hablando?
JA. Es necesario tomar medidas. La urgencia es relativa ya que aunque el sistema no está en riesgo es conveniente abordar las medidas cuanto antes para que éstas no sean traumáticas.
EB. El Gobierno plantea prolongar la edad de jubilación y hacer un cómputo total de la vida laboral de las personas para calcular las pensiones, como principales medidas para solucionar el problema del sistema de pensiones ¿hasta qué punto pueden ser válidas?
JA. Reformas adecuadas en estos dos parámetros pueden ser suficientes, si vienen acompañadas de un crecimiento sostenido y una tasa razonable de creación de empleo.
EB. Aumentar la edad de jubilación puede ser una de las fórmulas para sanear el sistema, ¿pero no sería también interesante poner en marcha políticas de estímulo de la natalidad?
JA. Las políticas de estímulo tienen un efecto dudoso sobre la natalidad y ésta tiene un efecto muy lento sobre el sistema de pensiones. Es conveniente centrarse en otras vías como las mencionadas: cambios en el sistema, crecimiento económico y crecimiento del empleo.
EB. Tal y como está la economía de las familias, parece que los planes de pensiones privados no son una alternativa viable ¿la solución tiene que venir del Estado?
JA. Los planes privados son un buen complemento para las pensiones de jubilación. Pero el sostenimiento del sistema requiere cambios legislativos en el mismo.
Los sistemas de capitalización constituyen una alternativa muy interesante, pero el tránsito de un sistema a otro es complejo y no se vislumbra como una posibilidad real a medio plazo en España.
EB. La flexibilización del mercado laboral, tal y como lo ha presentado la CEOE en las distintas reuniones encaminadas a lograr el necesario diálogo social ¿es necesario? ¿puede dar resultados a corto y medio plazo?
JA. La reforma del mercado laboral es necesaria, como ya lo era cuando el empleo crecía a tasas muy elevadas hace unos años. La propuesta de la CEOE es sólo una de las posibles. Otra alternativa, en mi opinión más adecuada, es la planteada por un grupo de economistas consistente en un único contrato para mitigar la dualidad, acompañado de mejoras sustanciales en las políticas activas (formación) y pasivas de empleo y en la negociación colectiva.
En cualquier caso estas reformas son urgentes porque su efecto no es inmediato y serán más efectivas cuanto mayor sea el consenso en su puesta en práctica.
EB. El Gobierno confía en los incipientes "brotes verdes" de nuestra economía, en su opinión, ¿cuándo podremos empezar a hablar de recuperación económica?
JA. No parece que vayamos a tener tasas positivas de crecimiento hasta bien entrado el año 2010. Pero incluso esas tasas serán muy bajas por lo que el empleo tardará en recuperarse. Por ello la salida de la crisis propiamente dicha no llegará hasta más adelante.
EB. ¿Cómo se enfrentará la Economía española a la nueva situación que surja tras la crisis?
JA. En una situación difícil debido fundamentalmente a nuestro altísimo desempleo, baja competitividad y elevado endeudamiento exterior. La ventaja de unas cuentas públicas saneadas, con la que iniciamos este periodo de recesión, está también agotándose muy rápidamente. Además es previsible que los tipos de interés empiecen a subir (aunque sea modestamente) cuando las principales economías alcancen tasas de crecimiento razonables.
La salida de la crisis vendrá condicionada por la evolución de la economía internacional. Sin embargo nuestra situación también va a depender en buena medida de las decisiones que se tomen en nuestro país. Necesitamos crear empleo y hacerlo rápidamente. Además este empleo debe ser de calidad para evitar la excesiva volatilidad observada en los últimos años. El tan anunciado cambio de modelo productivo es algo que, en todo caso podría lograrse con mucho tiempo y generando los incentivos adecuados. Pero aunque tengamos éxito en este proceso, lo que no está en absoluto garantizado, esto no asegura una rápida absorción del desempleo.
Otros países con un modelo productivo más equilibrado tienen un empleo más estable pero que crece a una tasa mucho más lenta, cosa que no nos podemos permitir si llegamos a una tasa de paro del 20%. Será, por tanto, necesario llevar a cabo una reforma sustancial del mercado de trabajo para aumentar la "empleabilidad" de los parados, en particular los de baja cualificación. Son igualmente necesarios otros cambios de más calado para mejorar calidad de nuestro capital humano (educación en todos sus niveles) y la competitividad de nuestras empresas (cambios regulatorios).
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